“Como amarte a fuego lento”

Puebla, Puebla

Mayo de 1997 (Redacción primaria) & Junio 2013

Fotografía: Juan Salvador Fernández Tamayo AOKI SUKO STUDIO

Fotografía: Juan Salvador Fernández Tamayo
AOKI SUKO STUDIO

“De fogones y remembranzas”

Hace tiempo me encontraba buscando en el cuarto de mis recuerdos, entre tristezas, alegrías, esperanzas, deseos, algo interesante para regalarte… había pensado en darte una parte de mi infancia atada a un globo, pero se me hizo demasiado cursi. Después en un cajón encontré las lágrimas de mi primer beso y las manos sudadas de mi primer amor y decidí que ese regalo tal vez podría agradarte, pero recordé tus celos y cerré el cajón.

Realmente estaba desesperado al no encontrar el regalo perfecto para ti… Nada me llenaba; o más bien nada se acercaba a ti lo suficiente como para ser el regalo ideal…

Había lágrimas en frasquitos, sonrisas en baúles, esperanzas en sobrecitos, pero ninguna lagrima, ninguna sonrisa, ninguna esperanza me complacían. Fue en ese momento cuando desesperado y apunto de cerrar mi cuarto de los recuerdos, bajar a la realidad y salir a comprar un ramo de rosas terrenales en la esquina de alguna calle, vi algo en un rincón que llamó mi atención…

Me acerqué un poco más para poder mirar que era lo que había llamado mi atención y descubrí un libro viejo como el mar, roto, y con la mayoría de sus hojas sueltas; de mi salió una risa de frustración al pensar que lo que tanto había llamado mi atención no era más que mi corazón…

Decidí colocar el libro lejos otra vez y bajar a la realidad, pero hubo algo que me detuvo un instante. Recordé tantas cosas, y las ganas de leer un fragmento de mi libro del corazón me invadieron. Bien dice el dicho que “la curiosidad mató al gato”, y esa misma curiosidad me estaba comiendo por dentro.

Regresé al estante donde había colocado el dichoso libro, me busqué un lugar cómodo en el suelo para comenzar a leer, y fue justo ahí cuando una hoja muy maltratada se escabullo del libro y calló sobre mis piernas…

La tome, y comencé a leer… “Como amarte a fuego lento” recitaban sus letras.

Antes de comenzar tiene que recordar que la siguiente preparación no es para principiantes, es complicada y requiere de mucha paciencia, mucho sudor, mucho sufrimiento y alegrías….

Me sorprendí, pero la duda seguía dentro de mí, así que decidí aventurarme a continuar mi lectura.

Esta receta es una receta antigua, su elaboración amerita de mucho respeto, mucho amor, y mucha cabeza. El ingenio que cada cocinero aplique a dicha receta dará el toque de oro…

Cada ingrediente tiene que ser fresco, a excepción claro de aquellos que requieren alguna maduración especial. Cada esencia usada tiene que ser de la más alta calidad y no escatime en cantidades, el sazón es básico para realizarla.

La lista de ingredientes parecía concebida por el más especializado chef que yo pueda recordar, pero daba la casualidad que muchos ingredientes  los tenía a la mano.

Así, fascinado por tal coincidencia, decidí seguir la lectura.

INGREDIENTES.

1 Mujer. (No vasta con una mujer cualquiera, debe cumplir con “todas” las exigencias que el que realice esta receta deseé)

100 g. De nostalgia (procure que recolecte la más selecta, las más añejada que pueda encontrar, eso dará mejor sabor)

150g. De esperanza.

50g. Dolor. (El dolor no tiene que ser el dolor de sufrimiento que se encuentra en cada esquina. Procure utilizar el dolor del esfuerzo, el dolor del cansancio, el dolor del amar.)

50g. De Deseo (es básico usar un deseo puro, transparente y sin malas intenciones)

35g. De sudor y lágrimas (si usted no usa lágrimas en esta preparación, le aseguro un fracaso seguro, es vital que se utilicen, y que estas provengan del corazón.)

1 cucharadita de Infancia (cocinar con el corazón es la base del arte de la cocina, cocine con sus recuerdos a flor de piel)

1/2 cucharada de Fantasía.

Una buena botella de besos (utilice una cosecha vieja, la mas añejada)

Sal de amar

Pimienta traída de viajes hechos en la juventud

Hierbas de olor.

Seguía fascinado juntando ingredientes, hasta que reuní todos; un poco de aquí un poco de allá, una vez listo el “mise a place” de mis ingredientes seguí leyendo.

Seguí entonces pues con mi lectura, ¡a no momento algo me faltaba¡ ¡claro está música! Rápidamente para no distraerme de mi lectura, corrí a un cajón abandonado y saque sin ver, como si mi mano se guiara sola, un viejo disco que comenzó a sonar, desde luego música de mi infancia, música que con cada nota llenaba mi corazón de gozo…

PREPARACION.

Es adecuado que la Mujer permanezca en marinación de sudor, lagrimas y besos cuando menos desde el primer día que la vio, esto llenará de sabor la preparación.

Una vez marinada, procure tratarla de la manera más delicada que encuentre… no queremos estropearla.

En una sartén, ponga un poco de su aceite favorito (“Placer” iría bien en esta preparación, el “Cariño” también es otra opción), ahora bien; decida acitronar un poco la paciencia y el deseo, manténgalo sobre el fuego hasta que desprenda ese olor que hará que una lagrima salga de sus ojos… ese es el secreto y es cuando usted debe comenzar la cocción.

No acelere el fuego, no nos interesa tener listo el platillo en minutos, esto puede tomar años, así que relájese y continúe su preparación.

Ponga un poco de dolor y observe como poco a poco va cambiando la preparación, se hace más fuerte, se intensifican los sabores, está comenzando a reaccionar cada uno de los ingredientes que ha mezclado y se están comenzando a formar  uno solo.

Es momento de abrir la botella de besos, no sea tímido, bañe a su niña con besos, es el mejor ingrediente para ablandar asperezas y para demostrar que está usted fraguando bien sus preparación.

No tenga miedo, no aparte la botella, es aconsejable que de vez en cuando acompañe la cocción con una caricia, con las manos impregnadas de deseo, y que vierta sobre ella mas besos… si se acaba la botella y considera usted que aun requiere mas hágalo, no se detenga, recuerde que cada chef es un mundo.

Es justo el momento de rectificar, para este punto debe estar casi todo listo, debe estar usted lleno de olores, sabores (claro que tiene que probar lo que se esta preparando, es muy importante) y debe estar seguro que todo va bien. Ahora tome un poco de sal de su espalda, sal de sus labios, sal de su vientre y póngala sobre la preparación.

La pimienta la puede conseguir de las risas y cada momento que ha compartido con ella.

Tómese su tiempo para entrar en el jardín “especial” y arranque un poco de amabilidad, un poco de ternura, un poco de amor, y píquelas finamente, recuerde que así se intensifican los sabores.

Agrégalas y es hora de tapar la cocción, no sea imprudente ni desesperado, esto no es arte de magia.  Todo toma su tiempo para estar, guíese por el sonido que desprenden tantas cosas juntas, siga el camino de su olfato que le indicara cuando es momento de retirar la tapa.

Cuando lo haga, no apague el fuego, desgraciadamente esta preparación requiere de un fuego constante, así se mantendrá plena y viva…

Delicadamente colóquela en el plato de su ser; vajilla mejor no habrá de encontrar, reserve el jugo que se ha desprendido, y viértalo sobre la preparación, es ahí donde está el sabor, esté seguro que no se quedo nada en el sartén.

Decore su plato con alguna guarnición apetecible como sueños, anhelos, o una buena vinagreta (agua y aceite) de años por venir sobre una ensalada de hojas de fortaleza y alegría.

El plato se tiene que ver hermoso, tome su tiempo decorando, cuidando cada detalle, y cuando lo tenga todo listo… cuando este convencido que la a amado a fuego lento, observe ese momento, no respire, no haga nada mas que sentir, y observe su creación, es el momento de gozar todo lo que ha vertido sobre este plato, y el tiempo que ha invertido en el…

Disfrútelo al máximo, cada bocado será un éxtasis, eso se lo aseguro.

No habían palabras dentro de mi… había seguido al pie de la letra la receta… y ahora, cuando despierto del trance en el que estaba metido, y me disponía a ver mi plato terminado, estabas tu ahí… al centro de todo.

Tu sonrisa, tus ojos, tus pechos, tus manos, tu amor… toda tu estaba frente a mi… fue ahí cuando decidí  sacar una botella aun mas vieja de besos y beberla a tu lado, acompañamos la cena con un postre (el cual espero algún día recordar la receta) cubierto con una salsa de hacer el amor, y en ese cuarto, permanecimos desnudos, abrazados y sin hablar hasta que abrí mis ojos y volví al mar.

Juan Salvador Fernández Tamayo.

“Atrapado”

Puebla, Puebla

23 de Febrero de 2013

“A Titi por salvar mi vida”

“A Txu por regalarme una futura familia y un nuevo hogar”

6

Vamos con este cuento, toma asiento y relájate unos minutos.

Comencemos respirando profundamente, olvidando todo lo que ha sucedido en el día. Las cosas buenas y malas ahora son aire que entra y sale de tus pulmones, sientes que te purificas.

Respira nuevamente pero en esta ocasión hazlo más profundamente… sostén la respiración.

Trata de poner tu mente en blanco, relajarte y si es posible te invito  leer cada párrafo conteniendo la respiración todo lo que puedas.

“Atrapado”

Trata de imaginarte en un lugar exótico, estas en una torre de departamentos de lujo en el piso 45, insertas la llave lentamente mientras sostienes una rutinaria charla con tu pareja. Ella espera pacientemente a que la tarea de apertura se complete.

El canto serrado de la llave se anima a levantan tímidamente los pernos del seguro; la puerta se abre, la vista es increíble, el lugar es una pecera en el cielo.

La habitación es blanca en su totalidad, el secreto del buen gusto está en cada detalle; seleccionado, pensado y acomodado en la zona correcta de este departamento. Siempre me he considerado una persona que disfruta el lujo. Disfruto el roce y tacto de mi cuerpo con la seda; como disfrutaba el ardiente y espeso descender del tequila en mi garganta. Mi vista se cruza brevemente con una botella de whisky añejado por años, mientras mi mente se enfrenta con el deseo y lo deja correr… ya son muchas 24 horas luchando.

El aire es fresco, la ciudad respira y comienza a dormir debajo de mis pies; el constante susurro de una ciudad que se aletarga lentamente comienza su sinfonía.

El movimiento que se produjo lo recuerdo sutil, casi como verme atrapado en una vieja película en “slow motion”, mi cabeza giraba constante, sin detener su trayectoria, buscando instintivamente.  Y ella al centro de todo.

Nuestros ojos se enlazaron, lo pude leer con claridad, le amo. Su mirada alcanza  a ver sobre mi piel, mis labios se disponen a decir algo y ella simplemente cierra la puerta… “clic” retumba en toda la habitación.

Hay momentos tan breves que solo uno mismo puede recordar lo eterno que son, esos momentos donde se congela el tiempo, después… silencio total y absoluto. El mismo sentimiento imposible de describir, tan común, tan ahí, tan urbano como el silencio “total” de una ciudad dormida pero latiendo firmemente.

El clic de la cerradura ahora ronda por mi mente, claro, nítido; me atrevo a confesar que, después de analizar cientos o miles de veces ese metálico sonido que se produjo al cerrar la puerta, me convencí de que la nota “re” fue el cierre final.

Han pasado ya 45 minutos desde que la broma de verme atrapado comenzó, se ha vuelto pesada. No hay servicio telefónico, solo una chillona voz que se enreda ella misma una y otra vez. La fría grabación no puede brindarme ayuda, pulsé varias combinaciones de números, intenté alterar el orden de los mismos, pero siempre la enredada voz regresaba a su hipnótico ciclo.

La recepción del celular variaba en cada habitación y la tarea de enlazar una llamada se hace imposible. Mi servicio de emergencia del celular no responde, lo mismo sucede con los números de asistencia de tarjetas bancarias y clubs premier, ni mencionar las autoridades locales y servicios de emergencia.

Golpear la puerta solo produjo coraje, pasar 10 minutos con la frente pegada a la puerta suplicando terminar la broma y abrir la puerta solo trajo enojo a mis venas.

No tuve más que utilizar mi última línea defensiva, mi último ataque; reconocer frene a ella, jurando por ella, estar asustado. Reconocer la derrota, afirmando en silencio que esta broma pesada era de muy mal gusto, reconocer frente a quien pudiera estar detrás de la puerta que el miedo sudaba por mis poros, solo quería dar fin a todo.

Solo hubo silencio del otro lado de la puerta.

Dos horas más tarde y varias rondas a los 400 canales de televisión de paga, solo pude encontrar dos canales que pudiera entender. El primero me habló de todo el mundo, de sus finanzas, problemas y crisis, pero nunca me dijo que sucedía aquí. El segundo solo me recordó lo oxidado que está mi alemán.

Después de leer las etiquetas de cada toalla y envase en las habitaciones, aprender que existen 23 escalones a la terraza y los mismos 23 pasos a la puerta desde el punto donde estoy. Tomar un buen rato sumido en una reflexión dejando que mis dedos repitan una y otra vez “clic on – clic off” tratando de que la parpadeante luz de este lugar atraiga la atención del único vecino que se encuentra a mi altura. De pronto todo encajó.

Era sublime, todo encajaba, mi llegada repentina, el portero nuevo, las maletas azules idénticas a la puerta del ascensor. El juego de estar atrapado había dado inicio, la meta era resistir, volver a jugar “al que se ríe pierde” a los “serios”, bueno pues, es hora de jugar.

Cada espacio de aquella hermosa habitación fue aprovechado al máximo. Un largo baño en el jacuzzi de la terraza, el ronroneo constante de la ciudad. La música me sedujo y me llevo de paseo.

Las luces danzaban y comencé a reír, el juego se había puesto a mi favor,

“nadie vence a mi paciencia”

Me repetía una y otra vez.

Una buena merienda acompañada de grandes dosis de Tarantino & Terrance Malick haría a cualquier bromista perder la razón, él aún no sabe que lo he visto, justo hoy cuando enviaba señales a mi vecino, mi musical vecino del piso 46. La medalla de victoria sería ver la su cara, ¡¡Dios!! Añoraba ya ver sus caras, las risas que seguirán y el abrazo final.

¡¡Diablos como quería que llegara el abrazo!!

Tarantino y la música surf se fue fundiendo a negro, yo quedé sumido en un sueño largo y reparador, di rienda suelta a mi imaginación y dejé que todo se transformara en sueños.

El desayuno no supo igual, la extraña soledad mató mi sazón. Nunca me atreví a culpar a la sal. 24 horas de encierro eran más que suficiente, esto comenzaba a tener el metálico sabor de la tortura.

El día corrió nuevamente acelerado, pero la tarde nos bañó suavemente. Mi ánimo mejoró cuando decidí ser yo el que regalara un “show” para este gran espectáculo. Dos latas de alimentos dieron la idea; analicé, medí rústicamente el peso de cada lata, supervisé la forma correcta, el tamaño de mis manos y después realicé dos disparos; dos débiles proyectiles de metal que cruzaron el aire y se perdieron de mi vista antes de tocar el suelo, si es que abajo había algo, o alguien.

Perfeccioné la zona de disparo, realicé nuevos cálculos de la parábola de mi tiro, pero nuevamente el resultado fueron tres lentos proyectiles que se perdieron de mi vista, ninguno estuvo cerca de impactar el edificio frente a mí, Esa perpetua Torre frente a mí.

Acudí dos veces a las esferas de piedra que adornaban la mesa central, el resultado fue el mismo, mas sin embargo mejoró la distancia y puedo asegurar que faltó muy poco para hacer contacto con la gigante torre de cristal.

La leche evaporada excedió el peso y la actividad se tornó aburrida, no tenía una meta. Estaba atrapado.

El octavo día la comida comenzó a escasear y ahora mi gran idea de lanzar proyectiles era claramente estúpida.

“Tirar la comida no es buena idea en ninguna parte del mundo y bajo ninguna circunstancia”

Cantaba amorosamente mi madre dentro de mi cabeza, el único lugar en este momento donde existían voces y gente con quien charlar. Ni hablar de la ridícula cara que portaba en el piso 45 atacando la torre de cristal con un enojo brutal, utilizando como armas, alimento y las esferas de Ónix Mexicano.

La película rodo libremente y mi misión colosal reveló su titánica magnitud de crueles dientes. Nunca lograría comunicarme con la torre, solo pude reír y regresar la última artesanía a su lugar.

El día 12 el hambre apareció, el lugar lucía como un campo de batalla y comenzaba a oler mal. La estúpida y casi sonriente luz de mi vecino danzaba frente a mí.

Me fue más fácil arrojar objetos y fornitura por la ventana o moler a golpes la pesada puerta antes de rendirme, tejer una cuerda de sábanas era ridículo, pero no lo sí se sujetaba algo a la punta, extender la cuerda y golpear pisos debajo. Nuevamente realicé una agenda, toque cada ventana, en cada piso que me fue posible, utilizando todos los horarios posibles, las horas más lógicas y las que no lo fueron, pero al final obtuve el mismo resultado, un ridículo intento por liberarme de esta atadura.

Eso es lo que me tiene hoy aquí, mirando desde la terraza la estúpida luz danzante de la torre de cristal y bebiendo a sorbos la botella de whisky del rincón; siempre odié el sabor de esa bebida, pero solo por hoy, solo por 24 horas lo voy a olvidar y beberé, beberé fuertemente.

La última espiral de humo que desprendió mi cigarro se dibujó en el aire. Encendí la música y esta me llevó a bailar, me llevo a mi propio baile de graduación.

No fue duro darme cuenta que los extrañaría, el verdadero infierno se desato cuando la bacteria mortal de la “aceptación” inundó todo mi cuerpo.

Todo perdió color de un día para otro, las lágrimas se secaron, pero aun así el llanto me tomó como prisionero, mi cuerpo se rindió al aire libre. Mi corazón se marchitó, todo perdió sentido, razón y motivo. Simplemente cerré los ojos.

La música y el tímido rayo de sol filtrado dejaron un manto de luz contra mis ojos cerrados. Al centro de todo ella.

El sentimiento fue muy parecido a despertar bruscamente, perdido pero seguro, sintiéndome fresco.

Y sin más, verla entrar por la puerta, cruzar libremente el espacio majestuoso del piso 45 de mi torre alegando solo estar probando su llave, alegando querer estar segura de nunca quedarse afuera y no poder entrar.

Afirmó dulcemente no querer arruinar el inicio de nuestra luna de miel, sujetó mi mejilla y beso dulcemente mis labios.

Podrás o no creer mi historia, podrá o no ser ficción y esto tal vez solo sea un cuento más. Lo que si se es que un instante intenso, es una vida entera. Como lo que sucede con los perros.

¿Cómo puede existir una criatura, un ser que pueda amarnos tan profundamente? Que resista vivir día con día un infierno, simplemente por amarnos.

Los perros tienen una condición muy especial, ellos deben sufrir la desesperación y la angustia de vernos partir, su código interno, su amoroso y perfecto diseño les hace experimentar mentalmente un estado similar al abandono.

Tu perro cada vez que te encierras a tomar un buen baño, o vamos a ejercitarnos al gimnasio, hacemos las compras, trabajamos y por fin logramos pasar esos dos días en la playa; no sabe, ni sabrá nunca que nosotros vamos a regresar a su lado,  es por eso que siempre nos esperará.

No podrá nunca entender que solo cerramos una puerta brevemente.

Es por eso la loca emoción y la hermosa “colita”.

Ese es su indicador de felicidad, es su reguilete del amor, se acelera y se mueve rápidamente.

Si, como el ritmo de tu corazón.

Juan Salvador Fernández Tamayo

“Detrás de mi ventana”

Viernes 2 de Agosto de 2011

Puebla, Puebla.

 

“Detrás de mi ventana”

 

Hace 3 días apareció un cachorro abandonado y “botado” en el parque detrás de mi ventana. Mi primera reacción fue “me vale madre” ni es mi perro, ni es mi problema.

 

Tengo que confesar que 10 minutos después fui a ver al perro, le lleve comida y me di cuenta que se encontraba enfermo y para mi primera impresión moribundo. Sus ojitos llenos de “lágrimas” miles de moscas verdes a su alrededor, la piel se le caía. En verdad creo que fue esa imagen tan “derrotada” tan aceptando que “ya no había solución” la cual me movió. Y no tengo miedo al confesar que me vi reflejado en el animal. ¿Qué tan diferentes somos el cachorrito y yo?

 

Sentí asco, sentí miedo de tocarlo, pensé que “no vale la pena” arriesgarme por algo que no es mio, pensé que YO soy el ombligo del mundo y un “pinche perro” no significa nada para mi. Di la vuelta y continué mi día “normalmente”.

 

Detrás de mi ventana se convirtió en un reflejo. ¿Como podía continuar mi vida olvidando que ese pequeñin existía? nuevamente agarré un poco de “humanidad” y busque varias fundaciones en Puebla. Con las cuales me siento “sumamente ofendido” RESCATE ANIMAL???? Ja Ja me río de la palabra.

 

¿Debía parar? pensé varias veces, “bueno  yo lo intenté”.

 

Pero detrás de mi ventana la madrugada de ayer ese pequeñin lloraba bajo la lluvia, fume un cigarro, y lo escuche lamentarse y nuevamente pensé “el condenado no tiene la culpa” “solo espero que sobreviva la noche” en verdad tengo que lograr algo.

 

Pensé en mi perro… pero pensé mas en mi… el perrito esta enfermo, no es malo, el cachorrito está débil mas no es la plaga, el bodoque (así se llama) está luchando. La mañana llegó lenta y gracias a gente linda, gente DE VERDAD pusimos en marcha un plan de rescate.. Mi “comadre” Dany hasta una colecta quería hacer para que estas “fundaciones de RESCATE” vinieran a ayudar… y el día enteró se me fue en enfocar un poco de mi atención en un “pinche perro”.

 

El día terminó, el perrito fue evaluado y una señora, la cual nunca sabré su nombre, con valor lo envolvió y se lo llevó. Ahora el bodoque duerme en alguna casa (no importa si es rica o podre) tiene comida (no importa si es Eukanuba o caldito de pollo con arroz) ahora el bodoque está listo para recibir medicina (no importa si es de laboratorio o si son cremas de la abuela) y se que como ayer mi “primo” toño me dijo: “Esa señora se ha ganado UN AMIGO PARA TODA LA VIDA”

 

Detrás de mi ventana esta noche con cigarro en mano, tuvo otro significado, hoy detrás de mi ventana vi la bolsa con la cual abandonaron a “bodoque” y sentí un poco de nostalgia, y mucha alegría. Hoy detrás de mi ventana me di cuenta que este mundo “NO ES GRIS” y que hay gente que está dispuesta a extenderle una mano a un “pinche perro”.

 

Hoy detrás de mi ventana hago reflexión de mi vida y aunque no se a donde voy, estoy seguro que voy por buen camino.

 

Gracias a todos por hacer el día de un “pinche perro” como  yo, un día importante y significativo.

 

Juan Salvador

“Lost In Translation”

Jueves 8 de Septiembre de 2011

Puebla, Puebla

 

LOST IN TRANSLATION.

 

Waiting my Bus in Neverland trying to find you out in Wonderland… dreaming with your cherry lips and whispering to clouds for a little lemonade rain… Hope this chocolate road never turn back, cause i’m tired of this story, that’s always start with a hot cocoa cup, and ends in a blank paper sheet…

 

RESET…

 

Imagensuko 

 

 

Start all over again… Shit i’m so fucking tired…

“El Reto”

Ciudad de México

4 de Abril de 2013

 

Fotografía: Juan Salvador Fernández.

Fotografía: Juan Salvador Fernández.

 

 

“Hace días que perdí el miedo a rimar y sigo sin rimar.”

 

Son casi 33 años de ver un mundo cambiante, muchos años de estar “montado” en una evolución e ignorar que soy parte de ella. Hoy quiero escribir algo diferente, quiero mandar un “condimentado mensaje” a todos aquellos que suelen decirte que “están más arriba que tu” a todos aquellos de “manos limpias” “ropa limpia” y una boca muy grande.

 

La música, mi propio eslabón perdido de la humanidad, la “culpable” de malos entendidos e himno para finalizar guerras que me ha cautivado de toda la vida y en ella he podido encontrar refugio y afinidad,  siempre se ha presentado frente a mi como un “bastidor de ideas” y hoy trato de escribir “cantado” para no ser confundido.

 

 

“Tiraera”: Termino urbano para “tirar” ideas. Usado generalmente en géneros musicales de influencia caribeña y buscando su estructura en frases creativas y punzantes. Actualmente expandido a muchas otras áreas.

 

Esta va directa, va pa’ a ti “chef” de rubios ojos, para que te topes por fin con el primer cocinero que te dirá NO a su manera, contando cuentos.

Es sincera mi voz si confieso que, las actitudes y falta de materia gris de ciertas personas me encabrona y como buen “chihuahua rabioso” saco las garras… Peroooo hay una pequeña cosa que cambió entre hoy y hace 3 años mi hermano…

Se sacan las garras para LUCHAR no para pelear; me intimida tanto tu marketing, tu fuerza, tu poderío, tu estrategia, tu ejercito de legendarios guerreros tanto como me preocupa el costo del Chanel #5 o la misma preocupación que he sentido pisando ya 4 continentes. Es más fácil “colgarte” del trabajo de otro que aceptar de entre tus dedos solo se producen imágenes de extraños colores y muy sospechosas texturas.

La lucha es para MI, la lucha es para trazar el camino que YO QUIERO SEGUIR, buscando algo que en verdad valga la pena contar y transmitir y sinceramente no me interesa competir. La paga de esta lucha no la recibo en apabullantes dolares americanos o en mi imitación barata de cartera Ferragamo, y te repito, no me interesa fotografiar a lo pendejo y obtener basura para el cesto, si en verdad “mi hermano” quieres un buen reto???? anda ven a leer en mis piernas este cuento.

 

 

“El Reto”

 

Corren las 7 de la mañana; las ciudades lentamente despiertan a su acelerado ritmo lleno de drama, las noticias de la mañana nos “arrullan” con su monótono y gris panorama mientras una taza de café soluble se transforma en el mejor elixir para la mañana.

Al cocinero le duele el cuerpo, hay una cortada molesta en su nudillo que no le deja asir la taza y tal vez el exceso de “taurina” le está jugando una mala pasada, su loca cabeza danza sin parar entre caldos y aromas para condimentar. El primer pensamiento del día “creo estar listo para iniciar”

 

Tú, despiertas al alzar el sol sobre tu ventana, te reconforta saberte el primero en “marcar” a la manada, suavemente tus  300 hilos egipcios te escupen de la cama, y aquel tostado italiano de franquicia barata te lo vierte alguien más sobre una taza. Juegas al “talentoso” apartando de tu vida todo aquello que en verdad puede causarte gozo.

Acudes a la lectura de la mañana buscando encontrar tu rostro junto a alguien que te “catapulte” a la “fama”; ¡pero de qué vas “camata”! para tronar los dedos se requieren barbas largas.

 

Yo no camino bajo ninguna nota tocada, la sinfonía de la gastronomía la traigo tatuada. Aprendí de los viejos y respeté su talento, escuche atento todos sus “aburridos” cuentos; me gusta cerrar el día bebiendo cerveza fría, comiendo en “familia” y soñando con aportar algo algún día.

Se comer iguana y adoro cualquier tipo de garnacha, también se  “escupir ron”  para mantener a raya y  lejos tus bobadas. Aprendí a respetar, escuchar y superar, y con una gran sonrisa acepto que el camino al éxito está por iniciar.

Si esperas encontrar mañana un felino en mi garaje, dando bríos por salir a cazar, espera sentado carnal, la velocidad de mi vida la he aprendido a controlar, transforme tus kilómetros por hora en continentes que cocinar.

 

Yo NO pertenezco a tu  ejército selecto, dejaste muy en claro que solo con “estirpe” se puede entrar, dirigir y mandar. Por desgracia yo me crie rodeado de azafrán, escuchando al mediterráneo retozar y comiendo tortillas con sal, no creo tener el perfil para poder entrar a tan selecto grupo informal.

 

Soy el cocinero que se sumó a las filas para avanzar, no para ganar, soy el torpe del fogón repleto de ideas que tú nunca tendrás, soy mano obrera, soy esa cena que tanto recuerdas.

Soy cocinero por amor, acepté llevar esta vida por pasión y mi único secreto es ver a los demás tal y como lo soy yo. Mi fotografía pretende ser el reflejo de cientos de ideas maduradas, añejadas y por fin reveladas, quiero entrar en la mente del cocinero y fotografiarlas.

 

Y ahora tú me vienes con pendejadas, que le juegas al todólogo cada semana, y me “asustas” con tener bajo tu manga ese As que me tire a la cama; no mi hermano ese truco se ha agotado, dudo mucho que puedas emplearlo.

Yo no vine a ganarte, no vine a marcarte y como macho alfa enfrentarte. Soy cocinero neto, de esos que olemos feo, los que rayamos nuestra piel con recuerdos, y quemamos nuestras manos bajo el fuego, de esos mismos que pasaron sobre ti hace muchos años.

 

Hablemos duro te parece, al fin y al cabo es lo que tú quieres; te aseguro que por mis venas no corre sangre Egea, mucho menos he conquistado mi meta. Que no se le olvide mi señor que educación nunca la confundo con valor, pero si tu afán es luchar !anda ven a mi casa que te voy a cocinar!

Si eres afortunado te podrás topar con el único chef que me hace temblar, ven que te invitamos a cenar abre bien los ojos que seguro te vamos a volver a “repasar”, prometo fotografiar.

No te alarmes, ella cumple con todas tus credenciales, se forjó también con los grandes y te sugiero que con ella,mejor a tu tono le bajes, ya que en esta familia la cocina la traemos en la sangre.

Te invito a que tomes a todo tu ejército, a tus 300 soldados, tu caballo de acero, cierres tus líneas y  portes tus gafetes, enfurezcas a tu niño genio que hoy tengo muchas ganas de desayunar “cueritos y pellejos.”

Toma tu puta cámara y saquemos de este reto y tanta “palabrera” algo de provecho,  que te parece si medimos tu “arte y talento”  PRODUCIENDO FOTO EXCLUSIVAMENTE EN UN BASURERO.

 

Anda ve y llora como te gusta hacer, aquí yo no tengo nada más que hacer y si preguntas si fue directo,  la próxima te la pongo con Nombre, Apellido y sin ningún consejo.

CRISIS

Cuando las personas entran en crisis, suelen actuar de maneras distintas según la crisis, la edad y hasta la nacionalidad.

 
Muchos grandes artistas, realizaron sus grandes obras durante una crisis, de la misma manera que muchos compositores han escrito sus mejores letras en estas etapas. En el caso de los compositores, estas chispas, los han llevado al estrellato, su crisis les regaló fama y dinero, una vida llena de lujos, que en muchos casos es sabido no supieron aprovechar, por desgracia para los artistas, estas grandes obras suelen ser criticadas por la sociedad, quienes las aprecian mucho tiempo después…”fue un gran pintor” es lo que todos escuchamos, como quien dice, “todos los muertos, en vida fueron unos santos…”
 
En la sociedad estadounidense, según lo que nos cuentan en sus películas y series, las crisis son acompañadas de un bote enorme de helado o “unas varias” bolsas de papas de todos los sabores habidos y por haber.
 
Las adolescentes, por ejemplo, entran en crisis cuando sienten que perdieron al amor de su vida a raíz de lo que nosotros llamaríamos, una absurda discusión, y rompen todas sus cartas, queman sus recuerdos y hasta echan las cenizas por el escusado, para dos o tres días después reconciliarse y lamentarte por haber perdido tan preciado tesoro.
 
Otros en sus crisis, suelen aferrarse a sus recuerdos, comienzan a utilizar ropa que tenían guardada, o a utilizar accesorios de la infancia.
 
Hay quienes simplemente… Callan, no pronuncian ni una sola palabra, se limitan a mover la cabeza y señalar cosas, tal vez su crisis los invita a la meditación profunda y conocimiento de si mismos, pero nunca lo sabremos, no hablan.
 
Existen crisis que nunca podremos entender, como la del indito que en un golpe de suerte se ganó la lotería, pero decide guardar todo el dinero en una bolsa de yute colgada detrás de la puerta solo utilizando el dinero para sus necesidades básicas nada lujoso “un kilito de frijoles para comer mañana o unos pantalóncitos nuevos, porque el que tenía ya esta muy viejito”.
 
Otros suelen ser más comunicativos y quieren contarle a todo el mundo que es lo que les sucede, en una evidente búsqueda de ayuda ante algo que ellos mismos saben que no pueden controlar.
 
Conozco el caso de la “crisis-cloritos” , esa en la que las personas le agarran una fobia tremenda a los gérmenes, y limpian todo con gran dedicación, utilizan detergentes poderosos, limitan su contacto con otras personas y hasta hierven ropas y platos para asegurarse de que nada, absolutamente nada, podrá hacerles daño.
 
Algunos más adinerados, van en búsqueda de la sanación a lugares lejanos, llevan a cabo rituales y se someten a practicas muy diferentes a asistir con un psicólogo, a que les digan lo que ya saben.
 
Hay quienes a escondidas se deshacen de las cosas que más valoran , como los aretes que tenían desde recién nacidas, o el collar con el dije de cinco oros que le regalaron sus padrinos el día de sus quince años, en una ineficiente pero pura y bien intencionada búsqueda de una solución, aunque sea temporal.
 
Pero que pasa cuando se acaba el helado y no quedan más cartas por quemar? Cuándo te ha regresado el habla o las personas no quieren escuchar tus historias? Que pasa cuando el cloro no es suficiente para mantenerte a salvo o no queda nada más dentro de los cajones del alajero para  empeñar?
 
Es cuando las crisis suelen convertirse en una lucha, en una búsqueda del bien propio, que suele incluir a los que más amamos.
 
Después de llorar por horas como Magdalena, esperando que alguien te abrace en silencio, sintiendo que las lágrimas simplemente no se acaban, es cuando los ojos te arden y sientes los labios deshidratados, cuando sueles poner los pies sobre la tierra y mirar lo que te rodea, y te das cuenta que no vives en un cuento de hadas y que las cosas más valiosas, son las que más cuestan. 
 
Es cuando luchas por conservar al amor de tu vida, porque muchas veces te dijeron que ninguna relación es perfecta, por demostrarles a los demás lo valioso que eres y que puedes hacer más de lo que ellos creen, es cuando tu voz interior te dice, no importa! Lucha! Crece! Madura! Deja de llorar y ve allá a demostrarle a todos cuanto sabes, cuanto puedes y cuanto eres!
 
Porque no se trata de superar esta, se trata de vivir una vida en la que todo será una lucha. 
 
Llora, ríe, sueña y date el lujo de cometer todos los errores que sean necesarios para mejorar, date la oportunidad de ser todo lo bueno que quieres ser, porque también se vale recibir elogios y también se siente bien que la gente reconozca tus logros.
 
Vive como tu corazón te dicte y llega hasta donde tu mente alcancé!
 
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Dedicado al amor de mi vida, junto al que he vivido y superado muchas crisis y quien me ha enseñado que la vida no es fácil, que para llegar lejos hay que luchar y que tus sueños son la única cosa que nunca debes olvidar.

“La cocina Un Tatuaje que no se quita.”

Puebla, Puebla

16 de Marzo de 2013

 

INTRODUCCIÓN.

Tenía varios días con un tema o idea rondándome la cabeza. La idea de hacer una “Tiraera”, un cuento rimado para “tirar”, para poner un alto a aquel que está esperando que siga con la boca cerrada. Lo escribí, leí varias veces mi cuento y lo tiré todo; lo guarde en el “baúl de los recuerdos sin sentido y escritos sin corazón y mucha agresión” e inmediatamente escribí este pequeño cuento que espero te guste, y TU entiendas que ser profesional, no un profesionista, va de la mano con la educación y el respeto. Y esto duelen mucho más con gente como usted.

 

“Para María, la única salida, escape, medicamento, terapeuta, amiga y confidente que he tenido en mi vida.”

 

“Pa’ que tirarte a un escuincle cagón.”

Juan Salvador & María & Germán

 

 

Todo inicia siempre con un sentimiento de “vértigo”, aderezado con la “loca” idea de estar sobre una ligera balsa que navega en el basto océano de la “Gastronomía”. El eterno espectáculo de una “batalla campal” que se inició hace varios siglos.

Hace 16 años decidí izar mis velas, sobrevolar un continente, y sobre la “ligera balsa” iniciar esta aventura, que hoy se, me acompañará toda la vida, porque la cocina es un tatuaje que no se quita.

España en 1998 era otro mundo, las “pesetas” se defendían con uñas y dientes ante el poderoso Euro que amenazaba con dominar; me es gracioso recordar el enfado generalizado de los “viejos” a tan abrupto cambio económico, La Cataluña que me recibió era un “caldo de ideas geniales” y yo a mis 18 años, estaba listo para comerme el mundo entero.

Un stage de 3 meses en el “Salpicón” de Chicago, bajo la tutela de la Chef Priscila Satkoff, dos trabajos de “Stuart” (lava loza), más un buen año y medio de “barista” en una cafetería popular del país me tenían “rebosando conocimientos” y a mis 18 años, estaba listo para iniciar mi carrera a ser llamado “CHEF”.

Apenas ancladas mis velas en Sant Pol de Mar (EUHT Sant Pol de Mar) con un cambio de horario fatal (el precio de viajar por primera vez), una nueva alimentación, cultura, amigos, casa, cine y hasta velocidades de conducir, transformaron mi “ligera balsa” en un Jet Sky con estructura de palma y ramas, que marchaba a toda velocidad. Mi “saco de conocimientos” los centenares de revistas de “cocina” y mi ego al 100, solo alcanzaron para dar una mediocre explicación sobre: dónde vengo, quién soy y que comemos en casa. Mis piernas temblaron, o mejor dicho se tronaron.

El “Viejo Mundo” nos llevaba una vida de ventaja, aun se podía respirar en la calle el ambiente hermético de una comunidad autónoma española en constante evolución, en constante metamorfosis culinaria, este nuevo contacto hirió mi cuerpo y mente con “zarpazos de fuego y peroles” Había tanto por conocer, tanto por experimentar y tanto por probar. 

Dos años solo alcanzaron lo suficiente para formar un “técnico en cocina”; un muchacho despierto, con idea y con las mismas ganas de siempre por saber y conocer más, un nuevo y afortunado “cocinero” que ama preguntar siempre ¿por qué? y remata sus cuentos con un ¿con que finalidad?.

 

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Mi balsa se había hecho más “fuerte”, ahora poseía conocimientos, y había podido “respirar” a los Genios del Fuego. Me había topado frente a frente con algunos de los máximos exponentes de la gastronomía mundial, con los “cracks”, los admiraba, los imitaba en idea y comportamiento; y poco a poco traté de entender, o descifrar su “nueva cocina”. El resultado fue inmediato, un tatuaje en cuerpo y alma. Mi mente reflexionó: Y NO se quita.

Tener la increíble oportunidad de “rogar”,  por “unos cuantos minutos” dentro de la cocina de Carmen Ruscalleda se fue transformando en una meta, era una “marca” que mi cuerpo quería tener, quería poder contar a mis amigos “hey, ves esta quemada, esta es del Sant Pau”. Mi mente se torció dentro de los fogones. Trabajar con Ferrán solo “encerró la idea de orden y perfección” muy dentro de mí, y muy poéticamente diré que cada “contacto físico” que se pudo producir frente a ellos, “erizaba mi piel”, tal y como lo puede hacer Justin Bieber o las máximas luminarias de la TV; si en efecto… me sentía “cual vil fanático frente a sus artistas favoritos” o como mi primo solía decirme “Cual vil espectador desgarrando la garganta por los Bukis”. La voz te tiembla, tus tan fundamentadas ideas se hacen “chicle”, y te topas con genios, muros, leyendas, que “no destruyen ideas” simplemente te enseñan a forjarlas y mantenerlas. Lo más prudente, correcto y acertado fue y será, cerrar la boca y aprender.

Hoy en día vivimos en un mundo “Gastronómico” más que político, los jóvenes estamos cansados de frenar el ritmo para “ser entendidos”, el “nuevo mundo” está aburrido de enfrentarse a conflictos, querellas y problemas, que realmente “no” nos interesan. Las guerras ahora las peleamos con ideas, colores, texturas y formas y el ejército de esta “nueva gente” está en todas las ramas a estudiar.

“Gobernar” se ha transformado en una rara, tal vez aun mal entendida por algunos de nosotros, idea de “ensuciarse las manos”.  El campo de batalla ahora se llenó de cacerolas y sartenes, tintas y papeles, colores y sabores, el “nuevo mundo” influye en las ideas, no las “gobierna”, no hay balas para matar, solo tenemos creatividad.

Las nuevas mentes están en ebullición hace tiempo y hoy más que nunca están listas para derramarse. Ferrán Adriá nos “frenó a todos en seco” y nos puso a pensar, nos dio nuevas armas, nuevas herramientas, y también nos dejó ver que “su mundo” su “loco mundo” es el inicio de una revolución, él ha “tirado la primera piedra libre de culpa” nos ha tatuado una simple idea… “no hay límites para crear, solo deja volar la imaginación” nos enseñó a no copiar para poder innovar.

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Podrás ser amante y apasionado de la cocina de vanguardia, la cocina tecno-emocional y fundamentar tu cocina en este nuevo universo, o podrás oponerte rotundamente a la aplicación de técnicas, de polvos, de geles, esferas, velos, de cosas que “no se ni como se comen” deshidrataciones, liofilizaciones, maquinas del futuro, aparatos carentes de botones análogos, artilugios alquimistas, caballos de hierro que despiden humo congelado por los hocicos… Atrás!!! “apartaos de mi bestias, hechizos y brujerías.”

Pero al final todos los cocineros de este hermoso lugar llamado “Tierra”, el alquimista del sabor, los viejos, los nuevos, todos los aventureros que defendemos nuestras ideas gastronómicas, vamos a estar en común acuerdo que:

“La balsa de cualquier cocinero zarpa del mismo muelle, aquel puerto de abrigo cálido que nos formaron los grandes, los “Chefs”.

Ese camino “sedoso” y tan basto que hoy entendemos como gastronomía.

De este mismo lugar zarparán nuevas barcas, nos haremos a la mar nuevos cocineros; muchos no llegaremos, así es la guerra de los sartenes; otros “rasgarán el cielo”  y nos enseñaran nuevos puntos de enfoque. Pero solo algunos, solo esa “corte celestial” que muchas veces parece tocada divinamente, podrá pasar a la historia, podrá ser recordado como Chef.

La buena noticia es que cada nuevo cocinero trenzará su camino para llegar a la punta, una raza que no descansa, siempre con su cocina nos deja claro el camino, nos enseña cómo llegar a puerto, como lograrlo, nos muestra sus “rutas de navegación” para no perder el camino, el Chef guarda celosamente sus secretos, pero por propia naturaleza es y será un ser creativo que ama contar cuentos y compartirlos. Nuestro reto, nuestra parte en la historia es “decodificarlos”, estudiarlos, entenderlos y superarlos.”

La gastronomía es un tatuaje que no se quita, no se borra y muy difícilmente puedes ocultar. El ser gastronómico caminará con la cocina a flor de piel, el ser gastronómico reconoce su “pequeño” rol en esta batalla y sin pensarlo dos veces, se suma a las fuerzas combatientes.

“La carrera de un cocinero técnico formado en el extranjero  el licenciado en gastronomía por el ICUM,  las desveladas de dos años tratando de entender a “la vid”, 3 continentes explorados, muchos kilómetros caminados, un sin fin de sabores atrapados,  las jornadas eternas, y todas las marcas que pueda mi cuerpo tener, son hoy para mi el inicio de una formación, son el primer paso que mi barca necesitaba y mi mas grande logro, mi vida. 

La cuestión es hacer gastronomía, no importa tu estilo o tendencia, simplemente lo hacemos por el puro amor a la cocina.

 

 

Juan Salvador.