“Las cosas suceden por algo”

Puebla, Puebla.

8 de Febrero 2013

 

Las cosas suceden por algo,  siempre he escuchado cosas como estas.

Cientos de lenguas repitiendo generación tras generación, las mismas cantaletas.

Que sucedería si por un solo día, todos tuviéramos 24 horas de “ganar – ganar”; 1440 intensos minutos en el que cada Refrán, cada tradición bien intencionada, mas sin embargo inocente, funcionara al 100%.

 

Acaso sería  que este día pueda uno no madrugar; tal vez dejar correr un poco las horas, tal vez acariciar más prudentes horas. Y con el correr de los minutos, soplando ron, untando hierbas, mascando tabaco y derramando agua de coco, Dios me ayude.

 

Sería el día donde la caprichosa naturaleza espigaría todas sus formas y figuras al sol, alineándose una tras de otra hasta formar una perfecta monotonía, hoy sería el día donde el incansable, imponente y añejo mar, pondría a remar al mundo entero.

 

Cada casa bien barrida hoy; despojaría a cientos de viejos y necios recuerdos encerrados en muros, gavetas y armarios; que encontrarían los cielos solitarios y silenciosos, mientras que al alejarse verían que la profesión más popular después de Licenciado en Leyes, sería tener tu propia, lustrada y muy colorida jaula, encontrar un fresco parque y no olvidar los cientos de tarjetas con más buenas intenciones para todos.

 

El listón rojo pasaría de moda muy rápidamente. El “mal de ojo” después de experimentar una extraña soledad en este planeta o plano, 6 horas a la semana con un psiquiatra durante 2 años, cientos de pastillas de colores, un litro de tequila al día y dos paquetes de nicotina lo harían tomar la decisión de colgarse de la bañera. Hoy está de moda el listón negro, por rudo.

 

El señor Cesar estaría bastante ocupado entre arrebatos y regalos; todo restaurante de tapas españolas alrededor del globo se vería envuelto en una huelga generalizada. La radio repica: “la división de bandos entre los panes y las botellas de vino, han llevado esta querella a la TV nacional”; arrebatando titulares a la noticia de la mañana en relación al problema en parques y jardines y una extraña plaga de hiedra. Muchos jardineros levantarán protesta formal, recitaba la locutora.

El re-encuentro de los desaparecidos hermanos “Muy” y los “Tan” que habían sido sometidos a vivir mezclados y lejos el uno del otro, hoy me han dado la idea de pintar una vida de colores, se que he obrado bien, sé que soy perseverante sin alcanzar y siempre cargo en mi cartera a Nuestra Señora de Lujan, pero el aire se respira diferente de regreso a casa,  me incomoda la gente de hoy; hoy mucha gente a mi alrededor se comerían mis ojos y regresarían con sus cuervos.

 

Hoy por la noche la luna se salió de órbita, los reos se confundieron con los guardias, lanzamos bombas a los malos y les cayeron nuevamente a los buenos, el país tuvo un crecimiento como ninguno en la historia, el pueblo gobernó. Hoy por la noche, fumando el último cigarro de la jornada, nadie volvió de “aquellos que dejé ir”, me dio mucho gusto, sé que no he dejado ir a la indicada.

 

“Las cosas suceden por que suceden” por sabias, por viejas como el mar, las tradiciones son la sazón de la vida, los refranes son breves cuentos de historias muy largas. Las cosas nos suceden en la vida bajo el sabio diseño de la naturaleza, el sabio confort del mar, y el sabio amor de Dios.

 

Juan Salvador Fernández Tamayo