CRISIS

Cuando las personas entran en crisis, suelen actuar de maneras distintas según la crisis, la edad y hasta la nacionalidad.

 
Muchos grandes artistas, realizaron sus grandes obras durante una crisis, de la misma manera que muchos compositores han escrito sus mejores letras en estas etapas. En el caso de los compositores, estas chispas, los han llevado al estrellato, su crisis les regaló fama y dinero, una vida llena de lujos, que en muchos casos es sabido no supieron aprovechar, por desgracia para los artistas, estas grandes obras suelen ser criticadas por la sociedad, quienes las aprecian mucho tiempo después…”fue un gran pintor” es lo que todos escuchamos, como quien dice, “todos los muertos, en vida fueron unos santos…”
 
En la sociedad estadounidense, según lo que nos cuentan en sus películas y series, las crisis son acompañadas de un bote enorme de helado o “unas varias” bolsas de papas de todos los sabores habidos y por haber.
 
Las adolescentes, por ejemplo, entran en crisis cuando sienten que perdieron al amor de su vida a raíz de lo que nosotros llamaríamos, una absurda discusión, y rompen todas sus cartas, queman sus recuerdos y hasta echan las cenizas por el escusado, para dos o tres días después reconciliarse y lamentarte por haber perdido tan preciado tesoro.
 
Otros en sus crisis, suelen aferrarse a sus recuerdos, comienzan a utilizar ropa que tenían guardada, o a utilizar accesorios de la infancia.
 
Hay quienes simplemente… Callan, no pronuncian ni una sola palabra, se limitan a mover la cabeza y señalar cosas, tal vez su crisis los invita a la meditación profunda y conocimiento de si mismos, pero nunca lo sabremos, no hablan.
 
Existen crisis que nunca podremos entender, como la del indito que en un golpe de suerte se ganó la lotería, pero decide guardar todo el dinero en una bolsa de yute colgada detrás de la puerta solo utilizando el dinero para sus necesidades básicas nada lujoso “un kilito de frijoles para comer mañana o unos pantalóncitos nuevos, porque el que tenía ya esta muy viejito”.
 
Otros suelen ser más comunicativos y quieren contarle a todo el mundo que es lo que les sucede, en una evidente búsqueda de ayuda ante algo que ellos mismos saben que no pueden controlar.
 
Conozco el caso de la “crisis-cloritos” , esa en la que las personas le agarran una fobia tremenda a los gérmenes, y limpian todo con gran dedicación, utilizan detergentes poderosos, limitan su contacto con otras personas y hasta hierven ropas y platos para asegurarse de que nada, absolutamente nada, podrá hacerles daño.
 
Algunos más adinerados, van en búsqueda de la sanación a lugares lejanos, llevan a cabo rituales y se someten a practicas muy diferentes a asistir con un psicólogo, a que les digan lo que ya saben.
 
Hay quienes a escondidas se deshacen de las cosas que más valoran , como los aretes que tenían desde recién nacidas, o el collar con el dije de cinco oros que le regalaron sus padrinos el día de sus quince años, en una ineficiente pero pura y bien intencionada búsqueda de una solución, aunque sea temporal.
 
Pero que pasa cuando se acaba el helado y no quedan más cartas por quemar? Cuándo te ha regresado el habla o las personas no quieren escuchar tus historias? Que pasa cuando el cloro no es suficiente para mantenerte a salvo o no queda nada más dentro de los cajones del alajero para  empeñar?
 
Es cuando las crisis suelen convertirse en una lucha, en una búsqueda del bien propio, que suele incluir a los que más amamos.
 
Después de llorar por horas como Magdalena, esperando que alguien te abrace en silencio, sintiendo que las lágrimas simplemente no se acaban, es cuando los ojos te arden y sientes los labios deshidratados, cuando sueles poner los pies sobre la tierra y mirar lo que te rodea, y te das cuenta que no vives en un cuento de hadas y que las cosas más valiosas, son las que más cuestan. 
 
Es cuando luchas por conservar al amor de tu vida, porque muchas veces te dijeron que ninguna relación es perfecta, por demostrarles a los demás lo valioso que eres y que puedes hacer más de lo que ellos creen, es cuando tu voz interior te dice, no importa! Lucha! Crece! Madura! Deja de llorar y ve allá a demostrarle a todos cuanto sabes, cuanto puedes y cuanto eres!
 
Porque no se trata de superar esta, se trata de vivir una vida en la que todo será una lucha. 
 
Llora, ríe, sueña y date el lujo de cometer todos los errores que sean necesarios para mejorar, date la oportunidad de ser todo lo bueno que quieres ser, porque también se vale recibir elogios y también se siente bien que la gente reconozca tus logros.
 
Vive como tu corazón te dicte y llega hasta donde tu mente alcancé!
 
Imagen
 
Dedicado al amor de mi vida, junto al que he vivido y superado muchas crisis y quien me ha enseñado que la vida no es fácil, que para llegar lejos hay que luchar y que tus sueños son la única cosa que nunca debes olvidar.
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