“Como amarte a fuego lento”

Puebla, Puebla

Mayo de 1997 (Redacción primaria) & Junio 2013

Fotografía: Juan Salvador Fernández Tamayo AOKI SUKO STUDIO

Fotografía: Juan Salvador Fernández Tamayo
AOKI SUKO STUDIO

“De fogones y remembranzas”

Hace tiempo me encontraba buscando en el cuarto de mis recuerdos, entre tristezas, alegrías, esperanzas, deseos, algo interesante para regalarte… había pensado en darte una parte de mi infancia atada a un globo, pero se me hizo demasiado cursi. Después en un cajón encontré las lágrimas de mi primer beso y las manos sudadas de mi primer amor y decidí que ese regalo tal vez podría agradarte, pero recordé tus celos y cerré el cajón.

Realmente estaba desesperado al no encontrar el regalo perfecto para ti… Nada me llenaba; o más bien nada se acercaba a ti lo suficiente como para ser el regalo ideal…

Había lágrimas en frasquitos, sonrisas en baúles, esperanzas en sobrecitos, pero ninguna lagrima, ninguna sonrisa, ninguna esperanza me complacían. Fue en ese momento cuando desesperado y apunto de cerrar mi cuarto de los recuerdos, bajar a la realidad y salir a comprar un ramo de rosas terrenales en la esquina de alguna calle, vi algo en un rincón que llamó mi atención…

Me acerqué un poco más para poder mirar que era lo que había llamado mi atención y descubrí un libro viejo como el mar, roto, y con la mayoría de sus hojas sueltas; de mi salió una risa de frustración al pensar que lo que tanto había llamado mi atención no era más que mi corazón…

Decidí colocar el libro lejos otra vez y bajar a la realidad, pero hubo algo que me detuvo un instante. Recordé tantas cosas, y las ganas de leer un fragmento de mi libro del corazón me invadieron. Bien dice el dicho que “la curiosidad mató al gato”, y esa misma curiosidad me estaba comiendo por dentro.

Regresé al estante donde había colocado el dichoso libro, me busqué un lugar cómodo en el suelo para comenzar a leer, y fue justo ahí cuando una hoja muy maltratada se escabullo del libro y calló sobre mis piernas…

La tome, y comencé a leer… “Como amarte a fuego lento” recitaban sus letras.

Antes de comenzar tiene que recordar que la siguiente preparación no es para principiantes, es complicada y requiere de mucha paciencia, mucho sudor, mucho sufrimiento y alegrías….

Me sorprendí, pero la duda seguía dentro de mí, así que decidí aventurarme a continuar mi lectura.

Esta receta es una receta antigua, su elaboración amerita de mucho respeto, mucho amor, y mucha cabeza. El ingenio que cada cocinero aplique a dicha receta dará el toque de oro…

Cada ingrediente tiene que ser fresco, a excepción claro de aquellos que requieren alguna maduración especial. Cada esencia usada tiene que ser de la más alta calidad y no escatime en cantidades, el sazón es básico para realizarla.

La lista de ingredientes parecía concebida por el más especializado chef que yo pueda recordar, pero daba la casualidad que muchos ingredientes  los tenía a la mano.

Así, fascinado por tal coincidencia, decidí seguir la lectura.

INGREDIENTES.

1 Mujer. (No vasta con una mujer cualquiera, debe cumplir con “todas” las exigencias que el que realice esta receta deseé)

100 g. De nostalgia (procure que recolecte la más selecta, las más añejada que pueda encontrar, eso dará mejor sabor)

150g. De esperanza.

50g. Dolor. (El dolor no tiene que ser el dolor de sufrimiento que se encuentra en cada esquina. Procure utilizar el dolor del esfuerzo, el dolor del cansancio, el dolor del amar.)

50g. De Deseo (es básico usar un deseo puro, transparente y sin malas intenciones)

35g. De sudor y lágrimas (si usted no usa lágrimas en esta preparación, le aseguro un fracaso seguro, es vital que se utilicen, y que estas provengan del corazón.)

1 cucharadita de Infancia (cocinar con el corazón es la base del arte de la cocina, cocine con sus recuerdos a flor de piel)

1/2 cucharada de Fantasía.

Una buena botella de besos (utilice una cosecha vieja, la mas añejada)

Sal de amar

Pimienta traída de viajes hechos en la juventud

Hierbas de olor.

Seguía fascinado juntando ingredientes, hasta que reuní todos; un poco de aquí un poco de allá, una vez listo el “mise a place” de mis ingredientes seguí leyendo.

Seguí entonces pues con mi lectura, ¡a no momento algo me faltaba¡ ¡claro está música! Rápidamente para no distraerme de mi lectura, corrí a un cajón abandonado y saque sin ver, como si mi mano se guiara sola, un viejo disco que comenzó a sonar, desde luego música de mi infancia, música que con cada nota llenaba mi corazón de gozo…

PREPARACION.

Es adecuado que la Mujer permanezca en marinación de sudor, lagrimas y besos cuando menos desde el primer día que la vio, esto llenará de sabor la preparación.

Una vez marinada, procure tratarla de la manera más delicada que encuentre… no queremos estropearla.

En una sartén, ponga un poco de su aceite favorito (“Placer” iría bien en esta preparación, el “Cariño” también es otra opción), ahora bien; decida acitronar un poco la paciencia y el deseo, manténgalo sobre el fuego hasta que desprenda ese olor que hará que una lagrima salga de sus ojos… ese es el secreto y es cuando usted debe comenzar la cocción.

No acelere el fuego, no nos interesa tener listo el platillo en minutos, esto puede tomar años, así que relájese y continúe su preparación.

Ponga un poco de dolor y observe como poco a poco va cambiando la preparación, se hace más fuerte, se intensifican los sabores, está comenzando a reaccionar cada uno de los ingredientes que ha mezclado y se están comenzando a formar  uno solo.

Es momento de abrir la botella de besos, no sea tímido, bañe a su niña con besos, es el mejor ingrediente para ablandar asperezas y para demostrar que está usted fraguando bien sus preparación.

No tenga miedo, no aparte la botella, es aconsejable que de vez en cuando acompañe la cocción con una caricia, con las manos impregnadas de deseo, y que vierta sobre ella mas besos… si se acaba la botella y considera usted que aun requiere mas hágalo, no se detenga, recuerde que cada chef es un mundo.

Es justo el momento de rectificar, para este punto debe estar casi todo listo, debe estar usted lleno de olores, sabores (claro que tiene que probar lo que se esta preparando, es muy importante) y debe estar seguro que todo va bien. Ahora tome un poco de sal de su espalda, sal de sus labios, sal de su vientre y póngala sobre la preparación.

La pimienta la puede conseguir de las risas y cada momento que ha compartido con ella.

Tómese su tiempo para entrar en el jardín “especial” y arranque un poco de amabilidad, un poco de ternura, un poco de amor, y píquelas finamente, recuerde que así se intensifican los sabores.

Agrégalas y es hora de tapar la cocción, no sea imprudente ni desesperado, esto no es arte de magia.  Todo toma su tiempo para estar, guíese por el sonido que desprenden tantas cosas juntas, siga el camino de su olfato que le indicara cuando es momento de retirar la tapa.

Cuando lo haga, no apague el fuego, desgraciadamente esta preparación requiere de un fuego constante, así se mantendrá plena y viva…

Delicadamente colóquela en el plato de su ser; vajilla mejor no habrá de encontrar, reserve el jugo que se ha desprendido, y viértalo sobre la preparación, es ahí donde está el sabor, esté seguro que no se quedo nada en el sartén.

Decore su plato con alguna guarnición apetecible como sueños, anhelos, o una buena vinagreta (agua y aceite) de años por venir sobre una ensalada de hojas de fortaleza y alegría.

El plato se tiene que ver hermoso, tome su tiempo decorando, cuidando cada detalle, y cuando lo tenga todo listo… cuando este convencido que la a amado a fuego lento, observe ese momento, no respire, no haga nada mas que sentir, y observe su creación, es el momento de gozar todo lo que ha vertido sobre este plato, y el tiempo que ha invertido en el…

Disfrútelo al máximo, cada bocado será un éxtasis, eso se lo aseguro.

No habían palabras dentro de mi… había seguido al pie de la letra la receta… y ahora, cuando despierto del trance en el que estaba metido, y me disponía a ver mi plato terminado, estabas tu ahí… al centro de todo.

Tu sonrisa, tus ojos, tus pechos, tus manos, tu amor… toda tu estaba frente a mi… fue ahí cuando decidí  sacar una botella aun mas vieja de besos y beberla a tu lado, acompañamos la cena con un postre (el cual espero algún día recordar la receta) cubierto con una salsa de hacer el amor, y en ese cuarto, permanecimos desnudos, abrazados y sin hablar hasta que abrí mis ojos y volví al mar.

Juan Salvador Fernández Tamayo.

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